La perfección en la cama no existe ni existirá, si hay alguna actividad en la que se cometen muchos errores es precisamente en este terreno, De hecho, la improvisación y la espontaneidad son las mejores armas que podemos utilizar en dicho escenario.
Pero como en todo siempre estamos buscando
el mejor desempeño, pero en ese transitar todos cometemos errores tanto hombres
como mujeres siempre tendremos que mejorar con el fin de mantener el fuego vivo
de la relación. Aquí algunos errores que cometen las mujeres en
sus encuentros íntimos, toman nota para que empieces a
recomponer tus comportamientos.
1. Nunca tomar la iniciativa
Este comportamiento puede ser a causa de educación o por determinados
prejuicios que son inculcados a lo largo de la vida con lo cual muchas
mujeres están convencidas que el hombre es el que toma la iniciativa
para iniciar el acto sexual. La idea es crear un equilibrio en la pasión
dentro de la relación. Por lo mismo, procurar no ser tan pasiva y atreverse a
innovar en las técnicas de seducción. "Si eres aburrida en la cama
esto es algo que desgasta a la pareja por igual y el aburrimiento se apoderara.
Demuestra que te gusta el sexo con él y toma la iniciativa. Dar y recibir es la
clave".
2. Censurar sin razones
Hay que eliminar de nuestros pensamientos que ciertos gustos sexuales son
errados y que promueven un comportamiento fuera de lo normal. “En el sexo, todo
vale siempre y cuando este consensuado y aprobado por los dos, el querer
experimentar cosas nuevas no quiere decir que se estén llenando de
ideas raras esto lo único que fomenta es un modo más de
comunicación”.
3. Pensar que ellos tienen sólo una zona erógena
Cuando iniciemos una relación sexual, acariciemos todo el cuerpo de
nuestra pareja, las zonas erógenas de los hombres son muchas y no se reduce
solo a sus genitales “Es cierto que son una parte importante de su
sexualidad, pero no la única. Podemos tocar otras zonas erógenas secundarias
como sus pezones, sus nalgas, su cuello, su abdomen…”
4. Usar el sexo como favor o su falta, como castigo
la sexualidad en una relación de pareja es igual de importante que la
comunicación verbal, por lo mismo no debe ser un método de castigo o de
premio, usarla como pretexto para tener o no tener relaciones sexuales es una
falta de respeto con nuestro cuerpo y nuestra vida sexual,
lo único que evidencia es una clara falta de comunicación
para arreglar los problemas en el terreno que debe ser.
5. Excitarlos al máximo y luego negarse a tener relaciones
Esto no es apropiado porque puede generar frustraciones. Por lo mismo no es
recomendable comenzar algo que no se va a terminar, sino piensas ir más allá pues
simplemente no inicies el camino no se vale, a nadie le gusta que lo dejen
con las ganas y más si lo han provocado, eso se
llama manipulación sexual.
6. Creer que si no quiere tener sexo contigo es sinónimo de que no te desea
“hombres y mujeres tenemos que aprender a decir no en las relaciones sexuales,
y aprender a aceptar el no del otro. Si el sujeto no tiene animo hay que
respetarle y no caer en la falsa creencia que por ser un hombre tiene deseo en
todo momento. Las presiones del día a día pueden tener efecto sobres su libido,
y esa falta de interés sexual por su parte, puede sorprenderte y llevarte a
pensar que él no te desea, pero no es así simplemente
hay días de días.
7. Descuidar la higiene y la lencería
los hombres son muy visuales y el efecto que causa el ellos ver algo
sexy les activa su deseo sexual, por lo mismo usar una lencería
sensual fomenta la pasión en tu encuentro sexual. Y, lo más
importante, no descuides la higiene si no quieres que tu hombre no se espante
con descuidos que podrían haberse evitado.
8. Pasarte de sincera al hablar de sus genitales
“Hay que ser cuidadosas con la información que dan sobre aspectos que no se
pueden cambiar del otro”, como por ejemplo el tamaño que para algunos hombres
es importante y cuando este no es de todo su agrado puede afectar su
autoestima así que mejor no lo menciones y ten en cuenta que el
tamaño del pene no es importante, pues la mayor parte de la sensibilidad de una
mujer se encuentra en el primer tercio de la vagina”.
9. Hacer comparaciones con ex parejas
Nunca es una buena idea contrastar aspectos relacionados con la duración del
acto o la técnica sexual de otras parejas. "Hay que aceptar a cada uno
como es, ellos quieren sentirse los únicos y los mejores, como nos pasaría a
nosotras", así que los comentarios y las comparaciones con respecto
a relaciones anteriores deben estar vetados.
10. Negarse a probar cosas nuevas
En la variedad está el placer, es importante alimentar la pasión probando
cosas nuevas, este aspecto le agrega una sorpresa a la evolución de
la relación. “Inténtalo siempre y cuando estés cómoda y no te
sientas obligada a hacer algo que no quieres y aplica esta premisa también en
el caso de él, pues, aunque quiera probar cosas, quizá no se sienta cómodo con
algo que propongas, hay que estar de acuerdo en las dos partes y sobre todo
sentirse a gusto, sorprenderlo con un masaje, un juguete, un juego
de interacción, etc.
11. No respetar los tiempos de recuperación
Cuando él llega al orgasmo, el miembro masculino se relaja y es necesario un
tiempo relativo en cada hombre de recuperación, no es aconsejable que intentes
estimularlo de inmediato, pues es algo que puede ser desagradable o doloroso
para ellos.
12. Morder o apretar con fuerza zonas demasiado sensibles
Aunque puede ser muy sexy y erótico, hay que medir la potencia que se entrega.
En zonas sensibles como el cuello, los labios y las orejas puedes aplicar más
estímulo, pero durante el sexo oral hay que tener cuidado con los genitales,
“Los testículos también son una zona erógena que a los hombres les encanta que
se les acaricie, pero con delicadeza”.
13. Fingir un orgasmo
No lo hagas el hecho de que no lo sientas no quiere decir que no hayas
disfrutado del encuentro y más si se han tenido unos buenos previos, pero
por educación no lo hagas sentir mal, la relación sexual no se
reduce solo al orgasmo ni tampoco termina allí, debes aprender a
disfrutar de todo lo que se hace antes, durante, y después, porque si
piensas solo en el orgasmo es cuando más se tarda en llegar o peor aún nunca
llega.