TE GUSTARIA SER UN MEJOR AMANTE

 

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TE GUSTARIA SER UN MEJOR AMANTE



TE GUSTARIA SER UN MEJOR AMANTE - reflesexiones

parece ser que muchas de las quejas que las mujeres manifiestan sobre el desempeño de los hombres en la cama se debe a que hablan más de lo que en realidad hacen.

En una encuesta realizada recientemente, tras haber pedido su opinión a más de 200 mujeres, los hombres no terminan de entender lo que sus compañeras realmente necesitan en la cama.

 

¿Cuáles son las quejas más habituales?

 

el resultado arroja los siguientes resultados: que terminan demasiado rápido, que no se preocupan lo suficiente por los juegos previos, tienen problemas de higiene, y no son muy creativos. Pero, en general, todas las mujeres apuntan a una concepción bastante diferente de lo que realmente implica el acto sexual. Mientras que los hombres son más directos y prefieren ir al grano, las mujeres tienen una visión más erótica de las relaciones sexuales.

 

Esto implica que el guion de la seducción, y posterior consumación tiene mucha más importancia para las mujeres que para los hombres. “No es una competición”, “Es su enfoque sobre el cumplimiento lo que paradójica mente, pone nerviosos a los hombres. Son muy competitivos e infortunadamente esta competitividad se lleva por delante sus vidas sexuales”.

 

 

A continuación, algunos detalles que todo hombre debe tener en cuenta antes de irse a la cama con una mujer sean quien sea.

 

 

Haz que se sientan deseadas

 

La confianza es esencial en el sexo, y no únicamente la que tienen los miembros de la pareja entre sí, sino también la que una persona mantiene por sí misma (y eso puede aplicarse tanto para hombres como para mujeres). “las mujeres que se sienten más a gusto con sus genitales lo disfrutan más, tienen más orgasmos y mantienen una actitud más positiva hacia el sexo”. En otras palabras, sentirse deseada (bella, atractiva y reconocida), y no un objeto de placer al que se recurre para calmar los instintos más primarios, esto es esencial para mantener una vida sexual saludable.

 

Explora más allá de los puntos básicos

 

Los pezones, el clítoris o la vagina son los puntos fuertes de la sexualidad femenina y, conscientes de ello, los hombres se abalanzan sobre dichos puntos como si fuesen la llave que abre la puerta de la satisfacción de sus parejas. En realidad, no se trata de nada más que de atajos que exigen poco esfuerzo y que, a la larga, no dejan contento a nadie. Los muslos, el contorno de los pechos, el cuello, la espalda (u otras zonas erógenas inexploradas) también deben ser objeto de las caricias del hombre.

 

Despacio es mejor

 

Como toda buena historia, el coito debe tener un planteamiento, un nudo y un desenlace. Si dedicamos dos minutos a poner en marcha la acción, otros dos a desarrollarla y cinco minutos a terminar no estaremos contando más que una anécdota. La sexualidad femenina es menos física y más psicológica que la masculina, por lo que no preocuparse por cada uno de los pasos que se dan, es esencial para garantizar el éxito deseado.

 

No es un ensayo, pero tampoco un maratón

 

Tan perjudicial puede ser hacer las cosas como si te estuvieran tomando el tiempo, a como ir lento, tan lento que terminen provocando el sueño o el desinterés de la pareja. algunos hombres se empeñan en mantener un ritmo de sensaciones durante tanto tiempo que el coito parece no terminarse nunca. Pongan fin en algún momento, ya habrá tiempo para más. Lo poco agrada y lo mucho cansa (física y mentalmente).

 

Sin temores

 

Durante el encuentro sexual, tanto hombres como mujeres adoptan diferentes roles, tanto de comportamiento como de dominación/sumisión, aunque no haya esposas ni látigos implicados en el asunto. Es decir, quién da el primer paso, quién dice a la otra persona qué hacer, etc. Aunque no se debe traspasar ciertos límites sin la aprobación de la pareja, una excesiva cortesía puede acabar con todo el erotismo de la situación.

 

El sexo no es un proceso que sólo tiene como fin el orgasmo

 

Los hombres, en muchos casos, consideran que el sexo consiste en una sucesión de gestos y comportamientos que, bien ejecutados, nos llevarán a un único objetivo: el orgasmo. Pero se trata de una concepción retrograda, muy occidental, del acto sexual, ahí está el sexo tántrico para demostrarlo. En realidad, cada paso tiene su importancia, y aunque el orgasmo sea el clímax del encuentro sexual, si no somos capaces de extraer placer de cada uno de los momentos del proceso, fracasaremos en nuestro intento.

 

Hay que dejar los tabús

 

Literalmente, El sexo es algo que cansa, que te hace sudar, que requiere cierto esfuerzo físico y confianza entre las dos personas para manifestar sus preferencias. Si no nos sentimos con ganas de hacer todo eso, es porque seguramente nuestro deseo no es lo suficientemente fuerte como para proporcionar una buena experiencia sexual a la otra persona, y eso lo notará.

 

Mantén la mente abierta

 

Cada persona tiene sus preferencias, así como una lista de cosas que no está dispuesta a hacer. Cuantas más abundantes sean estas últimas, más estrecho será el abanico de posibilidades que la cama nos ofrezca, por lo que es conveniente mantener la mente abierta, aprender continuamente y dejarse aconsejar. Un “no” como respuesta en el dormitorio puede dar lugar a un final insospechado e indeseado. Mejor responder con un “quizá, lo intentare, ¿Cómo lo hacemos?”

 

Aprende nuevas posiciones

 

Si te has quedado sin ideas, el Kamasutra te proporcionará unas cuantas decenas de posiciones alternativas, eso sí, no aptas para todos los cuerpos. Repetir las mismas costumbres sólo nos lleva a los mismos resultados, y si queremos escapar de la monotonía, se puede empezar por lo meramente físico y probar otras combinaciones. Quizá no quieras repetir, pero al menos, te acostarás sabiendo una cosa nueva.

 

Aprende las palabras correctas

 

Debido a que la sexualidad femenina es más sugerente que explícita, la palabra ocupa un interesante lugar en el universo de elementos que configuran la fantasía sexual de una mujer. No se trata de repetir esos lugares comunes que muchos hombres han aprendido en su trayectoria, sino de pronunciar las palabras correctas que pueden disparar la excitación femenina, y que sólo conoceremos si entendemos lo suficiente a la otra persona. Sin embargo, si no somos muy recursivos con el lenguaje, es preferible callar y no decir palabras inadecuadas.



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